Compartimos con ustedes un adelanto del libro “La Educación en la Provincia de Santa Fe. Reseña histórica” de Luciano M. Alonso

 

EL GREMIALISMO DOCENTE

 

En la década de 1880 a 1890 la burguesía liberal dio un fuerte impulso a la provincia de Santa Fe. Tenía las ansias progresistas dc la generación porteña del 80, pero ideológicamente era más moderada.

Se organizaron los municipios y la administración de justicia, comenzó la exportación de trigo y se multiplicó la red ferroviaria.

Fue sancionada la Ley de Instrucción Primaria que sistematizó el servicio educativo, sobre la base de la obligatoriedad y gratuidad y el funcionamiento del Consejo General de Educación. Se creó la primera Escuela Normal Nacional de Maestros; el Colegio Superior y el de Estudios Mercantiles, para los egresados del ciclo común. La reforma de la Constitución estableció la creación de una escuela para varones y otra de niñas, donde hubiera 30 chicos en condición de educarse. Se registra la existencia de 74 escuelas provinciales con 6.435 alumnos, debiendo sumarse 8 municipales con 375 educandos en Santa Fe y similar cantidad en Rosario. En esa década se fortaleció la consideración y el respeto de la comunidad hacia los maestros.

En ese escenario los maestros santafesinos empezaron a expresar inquietudes por sus condiciones de trabajo y salarios. Al comienzo se trató de manifestaciones algo tímidas, formuladas conjuntamente con reclamos escolares y a favor de la niñez. La mayoría de las entidades que alcanzaron a constituirse, tuvieron corta vida.

 

  • José Rial, el iniciador. 1884

Las instituciones formadoras de docentes se fueron instalando de manera lenta y a los tropiezos, en nuestro medio. Como en España la cátedra de maestro normal existía desde la década de 1850, con escuelas de capacitación en casi todas las capitales de provincia, la confluencia de varias causales explica la presencia de maestros españoles llegados a Santa Fe por propia iniciativa: las ansias de avanzar con rapidez en la profesión; la necesidad de distanciarse de la situación conflictiva existente en el país de origen por luchas políticas; la atracción por la aventura; el acompañamiento a familiares y paisanos que ya habían emigrado; etc.

Entre aquellos maestros formados en la península y actuantes en Santa Fe, se encontraba don Juan Rial, quien en 1884 organizó la Sociedad Unión del Magisterio, primera agrupación de docentes de la que tenemos noticia en el ámbito provincial. La Comisión se integró con los esperancinos María Hoghentels, Julio Aufranc y Adela Berraz, Gregorio Hernández de Paso del Vinal, A. Donadille de Santa Fe, Catalina Beltrán de Piquete y Manuel Coria de Emilia.

Esta entidad no debió realizar acciones importantes, ya que en el archivo de periódicos de la época no se registran actividades. Supuestamente careció de la actitud inconformista y contestataria que caracteriza al gremialismo, ya que su presidente honorario Dr. Pedro Reyna y el vicepresidente honorario Dr. Mariano Quiroga, eran personas muy vinculadas al gobierno y titulares de importantes cargos políticos.

Cualquiera sea el juicio que podamos formular a más de 120 años de distancia, la Sociedad Unión del Magisterio de Santa Fe fue el primer nucleamiento profesional de maestros en la región

 

  • Sociedad Unión del Magisterio de Esperanza. 1885

Al año siguiente, incorporado don Juan Rial a la función directiva en la escuela fiscal de Esperanza, impulsó allí la fundación de la Sociedad Unión del Magisterio, cuyos propósitos, según el reglamento aprobado en 1885, han sido:

1 - Propender, por todos los medios que la razón y la justicia aconsejen, al perfeccionamiento moral, intelectual y profesional de todos y cada uno de los asociados, la ilustración y ayuda recíproca entre los maestros.

2- Recabar de quien corresponda todas las medidas que juzgue conveniente al progreso de la educación.

3- Estimular a los padres para que manden sus hijos a la escuela.

4- Dar conferencias de carácter educacional por los socios.

5- Proveer de ropa a los niños pobres de solemnidad.

6- Figurar colectivamente como sociedad en todo acto patriótico, cuando la naturaleza del caso lo exija.

7- Sostener una publicación periódica de carácter educacional exclusivamente.

El nombre Sociedad Unión del Magisterio completado con el de la ciudad donde se instala, se difundió por la provincia, contándose entre las primeras la de Casilda. La que adquirió mayor importancia ha sido la de Rosario, fundada en 1898, hoy subsistente más que centenaria. La Sociedad Unión del Magisterio rosarina fue, durante décadas, la más numerosa entidad gremial y mutual del sector en la provincia, caracterizada por accionar moderado y conciliatorio, no obstante, lo cual participó de algunas reivindicaciones enérgicas. Hoy se circunscribe a la prestación de servicios sociales.

 

  • Círculo del Magisterio de Coronda. 1901

A finales del siglo XIX y principios del siguiente, favorecido por inmigrantes con sentimiento y experiencias sindicales, el movimiento obrero comienza a organizarse en la Argentina. El 1 0 de mayo de 1890, en Buenos Aires ya se efectuaron actos en celebración del Día Internacional de los Trabajadores.

La expansión de iniciativas para nuclear a obreros y empleados, también alcanzó a los docentes y a nuestra región.

Entre las crónicas lugareñas de don Eudocio Giménez, se halla una que da cuenta de la existencia en Coronda, en 1901, de un Círculo del Magisterio. Aunque no disponemos de información explícita, serían iniciativas de esos gremialistas el reclamo por la desigualdad de sueldos de los preceptores (denominación con que se describía a los maestros) ya que los varones percibían $30 mensuales y las mujeres $20. También tuvo un pronunciamiento respecto a la planificación del asentamiento de escuelas en zonas rurales del departamento San Jerónimo.

 

  • Círculo del Magisterio de Santa Fe. 1902

En septiembre de 1902 apareció el primer número de La Cultura, revista del Círculo del Magisterio poco antes constituido en la ciudad de Santa Fe con el propósito de defender los intereses del gremio, el mejoramiento de su posición social y favorecer el logro de una mayor ilustración.

El Círculo del Magisterio de Santa Fe participó en 1905 del Congreso Popular de Instrucción Pública, convocado por la Confederación del Profesorado que en Buenos Aires presidía el santafesino Estanislao Zeballos, donde se acordó que la educación debe preparar hombres de criterio, carácter y acción, desarrollar sus aptitudes para el trabajo, y ejercer sus derechos cívicos, continuar la enseñanza del hogar y sistematizar la secundaria y superior; estimular la capacitación práctica; fomentar el desarrollo de aptitudes estéticas y, en cl ciclo primario, las facultades mentales por medio de la investigación espontánea y la transmisión de conocimientos que capaciten para acceder a los superiores; preparar al individuo para ser útil al país; estimular la formación del hombre bueno y de carácter, disciplinado para la libertad y el gobierno republicano.

Presidieron el Círculo local, primero Manuel T. Frutos y luego Amadeo Ramírez, habiendo integrado la comisión directiva Sergio Reinares, Sebastián García y Salvador Vigo, todos ellos directores de escuelas.

Es escasa la información emanada de esta entidad, que hoy pueda consultarse. En el Archivo General de la Provincia existe un par de números de La Cultura. El análisis de las reformas didácticas de la época inicial del siglo XX, en la capital provincial, permite verificar que los dirigentes del Círculo fueron decididos impulsores.

 

  • Asociación Gremial de Maestros de Santa Fe y Federación Provincial dc Maestros. 1920

La llegada de 1920 encontró al magisterio agrupado en instituciones netamente sindicales.

Nuestros colegas de entonces tenían razones valederas para levantar la voz de sus reclamos: haberes mensuales de pesos líquidos, con un atraso en el pago que oscilaba entre 14 y 18 meses, obligados a negociar con usureros que se quedaban con la mitad; la falta total de escalafonamiento permitiendo la primacía de razones extraescolares al momento de decidirse traslados y ascensos.

Desgraciadamente el panorama era similar en otros gremios y regiones, lo que justifica las huelgas que se extendían a lo largo del país, con represiones violentas. En el chaco santafesino, la policía y tropas del Regimiento 12 de Infantería fueron lanzadas contra los obreros de La Forestal.

Cuando la asamblea de la Federación Provincial de Maestros, el 3 de mayo de 1921, declaró el paro de actividades, el grado de adhesión fue muy elevado, sobre todo en Santa Fe y Rosario, asiento de las entidades más numerosas y combativas: la Asociación Gremial de Maestros y la Sociedad Unión del Magisterio, respectivamente.

El pedido comprendía:

1 - Sanción del presupuesto escolar,

2- Escalafón para el magisterio y

3 - Pago de los 18 meses de sueldos que se les adeudaban.

La huelga fue respondida por las autoridades de la manera más absurda: en lugar de solucionar las justas reivindicaciones que se le planteaban, cerró las escuelas por ocho días y declaró al personal en comisión. Durante aquel lapso, quienes quisieran continuar la carrera docente, eran obligados a solicitar la reincorporación quedando a criterio del Consejo General de Educación, aceptarla o rechazarla, reconociéndosele la antigüedad de servicios trabajados o considerárselo recién Ingresante. Exigencia tan humillante no sometió a los más decididos, que prefirieron proseguir la lucha con asistencia a las escuelas para decidir a los remisos, con la difusión de comunicados de prensa, volantes y pasacalles, impedidos de realizar actos públicos por la acción policial.

En la memoria de los santafesinos perduran, los nombres de los más valientes: Raimundo J. Peña, presidente de la Asociación Gremial de Maestros; Ana San Juan, secretaria; Agüero, Ferreira, Carmen Báez, Julia García, Josefa López, Marta Margarita Lucero, M. Teresa Rodríguez, Antonio Ucha, Justina Pérez. (Artículo "Recordando" de Antonio Ucha en Nuestro Mensaje, Año l, NO l, octubre 1928)

Raimundo Juan Peña merece una consideración especial, ya que se trata, históricamente, del más representativo dirigente gremial de los maestros de nuestra provincia. Es una figura legendaria.

Raimundo nació, en el sitio donde ahora se halla la Escuela N° 821, que lleva su nombre, cuando lo que hoy es un barrio de la capital, entonces era campiña. Sus compañeros recordaban que "allí transcurrió su infancia, sus incursiones por las orillas del Salado y sus correrías a través de los campos de lino en flor o por los hornos de ladrillo." (Crónica de Nuestro Mensaje, Año l, N° l, octubre 1928)

El más cercano amigo en esas irrupciones fue Enrique Mosca, gobernador cuando se produjo la huelga. "El gobernador Mosca y mi padre eran hermanos de crianza, como se decía entonces" (Testimonio de Blanca Peña). "Raimundo J. Peña, destacado educador, amigo de los Mosca, tuvo la dignidad de anteponer los intereses de su gremio, a las vinculaciones afectivas y encabezó la huelga de maestros del año 21, durante la gobernación de Enrique M. Mosca" (Juan Carlos Dávila).

Se recibió de maestro en la Escuela Normal Provincial y de procurador en la Universidad de la Provincia.

A partir de 1902 ejerció la docencia como maestro en la Escuela de Vigo y en la Rivadavia, vicedirector en la Belgrano y director en la Paso. Al producirse el paro y devenir la cesantía, estaba casado con Justina Pérez, también maestra y huelguista desempleada. Tenían dos hijos pequeñitos.

Raimundo fue desalojado de la casa habitación que ocupaba en la escuela J. J. Paso, radicándose en Piquete, en lo que era el huerto paterno.

Diariamente se trasladaba a caballo hasta la plaza España, para dirigir desde el local de la Escuela Rivadavia, el movimiento de resistencia de los maestros.

También de manera cotidiana, por la tarde y el crepúsculo, Raimundo labraba el huerto empeñado en lograr de la tierra alimentos para su familia. Sudoroso por el manejo constante de la pala, la azada y el escardillo, un día de intenso frío contrajo una neumonía.

Comenzó un largo proceso entre la vida y la muerte, durante el cual el gobierno lo presionaba para que declarase el levantamiento de la huelga, a lo que se resistió con firmeza.

Cuando habían transcurrido seis meses de la declaratoria del paro, el 25 de octubre le hicieron llegar un decreto nombrándolo director general de Educación Física. "No he de aceptar el cargo más Insignificante hasta que el último maestro huelguista no quede reincorporado", respondió, “Aprovecharon la oportunidad de su agonía y le dieron un puesto para que pudiera jubilarse y que le quedara una pensión a la familia, según la propia expresión de los magnánimos". 

“¡Admirable bondad esa de que se envanecían y que consiste en matar a los padres para proteger a los hijos!" (J. Dionisio Campos en el acto del sepelio representando a la Federación. Provincial de Maestros).

La actitud oficial causó tanto disgusto a Raimundo, que la dolencia cardíaca que también padecía, complicó su cuadro clínico y al día siguiente falleció. Contaba 39 años.

La comunidad santafesina se conmovió. El gobierno debió retroceder ante una ola creciente de protestas; los cesantes fueron reintegrados a sus puestos y se concedieron mejoras al gremio.

"No puedo dejar de recordar la magnífica figura de Raimundo Peña, nuestro jefe en el ya histórico movimiento del año 21. Peña fue para nosotros un símbolo. Admirábamos su nobleza, su fe, su desinterés, su lealtad hasta la muerte. Creo que su conducta ejemplar es el más legítimo orgullo que puede tener el magisterio santafesino. Peña es, y será, el precursor". (Marta Samatán)

 

  • La Asociación del Magisterio de Santa Fe

Federación Provincial del Magisterio. 1928

Las sucesivas entidades creadas por los maestros para la defensa de sus intereses profesionales, a la par que por la difusión masiva de la educación y por el contenido democrático y científico de ésta, fue fortaleciendo la conciencia sindical y capacitándolos para el manejo institucional.

El intento de las autoridades políticas de amedrentar al gremio, ensayado con motivo de la huelga de 1921, logró parcialmente su propósito. Si bien algunas entidades cayeron en la inacción, activistas cesanteados entonces encabezaron poco tiempo después la creación de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (departamento La Capital), que unida a organismos que habían perdurado y a otros recién fundados, constituyeron la Federación Provincial del Magisterio.

La fundación de aquélla estuvo precedida de enfrentamientos, basados en importantes diferencias ideológicas.

Una entidad chilena, con jurisdicción nacional en el país trasandino, vinculada a la Internacional de los Trabajadores de la Enseñanza ITE, convocó a la Primera Convención Sudamericana de Maestros, realizada en Buenos Aires entre el 7 y el 17 de enero de 1928.

Formaron parte de la convención delegados de asociaciones y representantes de grupos no institucionalizados. Entre éstos se hallaban cuatro procedentes de Santa Fe: Julia García, Octavio Sosa, Enrique Lacoze y María Codoni de Galli.

Desde que las deliberaciones comenzaron, quedó de manifiesto que un sector pretendía dar prioridad de discusión a los problemas sociales, en tanto que otro exigía dedicación excluyente a los intereses profesionales del educador. Resentidos por el contenido de manifestaciones políticas vertidas en el congreso, la mayoría de la delegación santafesina se retiró, quedando solo Julia García quien entendía que no hubo apartamiento de los objetivos de la reunión, que la mayoría de los órganos de prensa creó -con informaciones falsas- un ambiente hostil al congreso y que es incierto el carácter extremista que se le adjudica.

Por iniciativa de Julia García, con el apoyo dc colegas locales, el 24 de junio de 1928 se llevó a cabo la asamblea constitutiva de la Asociación del Magisterio de Santa Fe, oportunidad en la que fue integrada la comisión directiva con Marta Samatán como presidenta, Benjamín López vicepresidente, completándose con Jorge J. Christe, Alberto Gaite Álvarez, José Carlozzi, Aida J. Poggi, Julia García, Encamación González, Ángela Sologuestúa, Adelina Deosefe, César P. Garasino, Luis Ruano y Narciso Luna.

Poco tiempo después, el 25 de noviembre dc 1928, fue creada la Federación Provincial del Magisterio integrada por la Asociación local, la Sociedad Unión del Magisterio de Rosario, la Asociación de Maestros dc Laguna Paiva, la Asociación del Magisterio de Romang, del Comité pro Asociación de Maestros de Ceres, representantes de docentes de Gálvez y de San Cristóbal y, finalmente, del Grupo Renovación de Maestros Nacionales de Casilda. Del Comité Federal electo formaron parte Julia García, Zenón Ramírez y Alberto Andino.

  Los objetivos estatutarios de la Asociación del Magisterio de Santa Fe y de la Federación Provincial del Magisterio, son casi textualmente iguales:

 1- Agrupar a los maestros en su condición de tales, independientemente de sus creencias políticas y religiosas a fin de estrechar vínculos de solidaridad y compañerismo.

2- Llevar al magisterio por la acción coordinada y la cooperación en los fines perseguidos, a la conciencia de su alta misión y de su grave responsabilidad.

3- Proveer a la defensa de los intereses morales y materiales del magisterio.

4- Contribuir a toda iniciativa susceptible de elevar el nivel cultural del pueblo.

5- Propender al acercamiento y la colaboración de padres y maestros para el mejor éxito de la función escolar.

6- Bregar para que la dirección del gobierno escolar esté en manos de los maestros y del pueblo.

La composición social y política de la Comisión Directiva de la Asociación del Magisterio de Santa Fe, era representativa de la masa de maestros: hijos de clase media común, con alguna excepción de media alta, liberales, tolerantes, laicistas y mayoritariamente desafectos del clericalismo.

 La lucha por concursos de ingreso y ascenso, de traslados por escalafón, de aumento de haberes y su puntual efectivización, el amparo a la niñez y su educación, el contenido progresista de la enseñanza, el laicismo y, preponderantemente la defensa de la escuela pública, fueron constantes en la lucha de la Asociación capitalina y de la Federación Provincial.

Hubo tropiezos, algunos muy graves, por el desenfreno de ciertos gobernantes. Un ataque a la agremiación voluntaria e independiente, lo constituyó la norma del gobierno demoprogresista, estableciendo primero (1933) por decreto del Poder Ejecutivo, y luego por Ley 2369 (1934) entidades gremiales oficiales.

"Art. 93: Todo maestro de las escuelas comunes, normales o especiales, desde el momento en que reciba el nombramiento y los que prestan actualmente servicios, serán considerados socios de la respectiva asociación departamental, sujetos a las disposiciones de sus Estatutos.

"Art. 94: Se reconocerá una sola asociación por departamento, y siempre que sea afiliada a la Federación Provincial del Magisterio”.

A partir de entonces existieron paralelamente dos agremiaciones: las oficiales y las independientes. La fortaleza de los dirigentes que permanecieron en éstas, sumado a cambios políticos en la Provincia, hizo que la afiliación obligatoria desapareciese.

La lucha incansable y sin tregua tuvo un fruto magnífico: la sanción, en 1940, de la Ley 2951, número definitivo luego dc reformado el texto original de la 2892. La estabilidad y el escalafonamiento alcanzaron nivel Legislativo.

En 1944, por un abuso de poder, la intervención federal puso a la Asociación en la ilegalidad y declaró cesantes a sus dirigentes.

El Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, había dado a publicidad las bases para una reforma educativa. El V Congreso de la Federación provincial del Magisterio, debía reunirse en Cañada de Gómez en diciembre de 1943, y habría de emitir opinión sobre el particular, por lo que una asamblea de la asociación local se pronunció mediante una ponencia que elevaría al mencionado congreso, que no pudo reunirse por prohibición policial.

En Santa Fe los asambleístas sancionaron el siguiente texto, que como puede observarse, reproduce el pensamiento que desde su creación hizo público la entidad:

  • "Que la Federación provincial del Magisterio refirma los principios que establecen una escuela común obligatoria, gratuita y laica, por considerar que es la que corresponde a la esencia democrática de nuestro pueblo, formado por hombres de todas las nacionalidades y todas las creencias.
  • "Que reafirma los principios que establecen la enseñanza basada en el respeto pleno de la personalidad del niño y en el desarrollo de las aptitudes, como lo proclaman los modernos métodos educativos, por cuanto, de esa manera, se forman seres independientes y responsables de sí mismos.
  • "Que no es partidaria de la enseñanza que pretende exaltar el sentimiento de un nacionalismo excluyente, por cuanto es profunda tradición en nuestro pueblo el amor a la humanidad, al lado del sentimiento patrio.
  • "Que es partidaria de la enseñanza que aboga por la exaltación de los hombres que han elaborado nuestra grandeza en el trabajo pacífico, la ciencia y la cultura, al lado de los valores militares que aseguraron nuestra libertad e independencia. "

El gobierno exigió a los dirigentes gremiales la rectificación de su pronunciamiento. Lejos de acatar éstos confirmaron su resolución, en un gesto principista no exento de valentía, puesto que se preveían graves consecuencias.

Previo un espectacular allanamiento a la Casa del Maestro, la Intervención Federal dictó el decreto 3320/44 estableciendo:

"1- Declarar que la actividad de la Asociación del Magisterio implica una subversión a la jerarquía administrativa, violenta a las disposiciones en vigor y contraria a los principios institucionales vigentes con respecto a la enseñanza.

"2- Dejar cesantes a las personas que integran la comisión directiva de dicha asociación y todas aquellas otras que pertenezcan al magisterio y que suscribieran el voto unánime dado en la Asamblea General Extraordinaria de la entidad reunida el 14 de noviembre último, por exteriorizar y tratar de llevar a la práctica principios que implican un verdadero alzamiento contra la organización fundamental del país y su amplia afirmación proclamada por la Revolución del 4 de junio."

Fueron afectados 21 maestros y directores.

Otro decreto, N° 3318/44, sancionó la disolución de la Asociación del Magisterio de Santa Fe. Nunca se había registrado, hasta entonces, que un hecho originado en el campo sindical produjera una reacción popular como la habida a raíz de la que pasó a llamarse Gesta de los 21.

Tuvieron lugar mitines en talleres ferroviarios, obras de la construcción, en terminales de ómnibus, usinas eléctricas, oficinas públicas y de empresas privadas, en estadios deportivos, parques de diversiones, en ferias francas y en intervalos de los cines. Miles de memoriales y telegramas cubrieron los escritorios de los funcionarios.

Al año siguiente, 1945, se produjo el cambio de autoridades gobernativas. La primera medida de las nuevas, bajo la creciente presión popular, fue anular lo actuado por las anteriores respecto a los docentes y la entidad que los agrupaba.

El período siguiente fue de crecimiento importantísimo. La junta ejecutiva de la Federación Provincial del Magisterio, actuante en cl período 1946/47, aplicó firmes políticas organizativas, profundizando el esquema federalista. Fue el espacio más brillante desde su existencia.

La reforma estuvo dirigida a facilitar la participación de las bases en la acción sindical, aumentando su capacidad de decisión. Para ello se propició la organización de Círculos que agrupaban a los maestros de las localidades del interior y a los radicados en barrios de ciudades, donde se iniciaba la discusión de las reivindicaciones, eran gestados los pronunciamientos, proyectándose las acciones, primero, y asegurando su cumplimiento, después.

Los Círculos constituían en cada departamento, una asociación que era afiliada directa a la Federación Provincial del Magisterio, a su vez adherida a la Unión Argentina de Maestros UAM.

Al transferir el mandato a las siguientes autoridades, 1948, de manera plena funcionaban 63 círculos y 19 asociaciones, con más de 6000 afiliados (26 años más tarde 1973, la cantidad de asociados a la Federación era menor que la mitad de esta cifra).

En el término considerado, presidía al órgano provincial Haydée Guy de Vigo, siendo vice Enrique Albizzati, integrándose con Juan Carlos Dávila, Ana Crespi, Pablo B. Zwiener, Luciano M. Alonso, y Sol Rosa Acuña.

Los años que habrían de cerrar la década de 1940 y los iniciales de la siguiente, mostraron a gobiernos -tanto en la nación como en la mayoría de las provincias decididos a imponer su hegemonía sobre la sociedad, los intereses partidarios superando a los principios del Derecho, el desconocimiento absoluto de toda conducta no dependiente, y represión sin miramientos. En Santa Fe, en el área educacional, fueron relegados todos aquellos que resistían alinearse con el oficialismo. Sin importar los escalafones de concursos, se negó la promoción a quienes no contaban con la afiliación al partido gobernante; para éstos no había ningún derecho y fueron objeto de graves represalias; no se permitió elección de textos de lectura, ni tampoco de recursos metodológicos. Todo ello se remató con arbitrarias cesantías de las que fueron objeto los pedagogos provinciales más brillantes, maestros destacados y luchadores gremiales, sumando más de veinte.

 Un organismo, de tramposa denominación Comisión Bicameral Investigadora de Actividades Anti-argentinas, pasó por la capital provincial interviniendo decenas de entidades gremiales, políticas, culturales y sociales, entre ellas la Asociación del Magisterio de Santa Fe.

Al promediar 1950, una asamblea en Casa del Maestros, eligió nueva comisión directiva. Asociados dispuestos a hacer cuanto fuera preciso para que prevalecieran los intereses materiales de la entidad, que entendían en riesgo, por sobre los derechos del personal docente, lograron la mayoría. Mientras la Federación Provincial reclamaba el cese de las cesantías y la reincorporación de los ya sancionados, la Asociación del Magisterio de Santa Fe resolvió guardar silencio. Esta actitud y el tratamiento exclusivo de cuestiones secundarias, resultó insuficiente para que la institución no fuese cerrada durante seis años. Es un ejemplo más que con los gobiernos despóticos no cabe, razonablemente, otra posición que la lucha frontal y decidida.

Al reanudarse las actividades en 1956, la Federación organizó el Congreso Nacional de Educación Rural, realizado en Esperanza con motivo del centenario de la colonización.

Todas las zonas campesinas de Santa Fe estuvieron presentes. También representantes de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos. Las resoluciones del Congreso refieren a las características de las escuelas rurales; la peculiaridad de la niñez campesina; la implementación de objetivos, contenidos y desarrollos educativos adaptados al medio humano, físico y económico; la influencia del régimen de la tenencia de la tierra en la educación, los intereses propios de los maestros radicados en el campo y las formas especiales para su perfeccionamiento y renovación constantes.

Los organizadores recibieron mensajes de entidades extranjeras, americanas y europeas, manifestando su interés por los acuerdos de Esperanza 1956.

En ese año se constituyó la Comisión Pro-mejoras Económicas del Magisterio, por iniciativa de la Federación Provincial, a cuyo cargo estuvieron durante los 16 años de su existencia, la parte fundamental de las campañas en defensa del salario docente, destacándose por su extensión y combatividad la huelga de 1957, de la que se proporcionan detalles en otra parte de esta obra.

Para la década de 1970, en la sociedad argentina ya se habían producido importantes cambios, que incidieron en el gremialismo docente. El desarrollo, aunque con fuertes limitaciones de una industria nacional; la ampliación del comercio interno y externo, la elevada productividad agropecuaria, etc, promovieron la aparición de masas de trabajadores con mayor capacidad económica y el ascenso de las existentes. Ello significó acrecentar las probabilidades de estudio de gran cantidad de jóvenes que no se limitarían al ciclo primario. Las escuelas normales dejaron de ser un reducto de clase media común y alta, ingresando en sus aulas importante Porcentaje de hijos de familias obrera, de empleados y agrícolas. Como natural consecuencia, la raíz socioeconómica de los bisoños maestros, cambió. También varió la ideología media y la actitud para afrontar los problemas sindicales y formular las exigencias.

La inclinación de los docentes mostró su preferencia por nuevas o diferentes entidades más afines a su pensamiento y disposición para la lucha. En el breve plazo de 1970 al 72 se organizaron los sindicatos (SINTER en Rosario, SINTES en Santa Fe y con denominaciones similares en otros departamentos) que para mediados de septiembre de 1973 FUSTE Federación Única dc Sindicatos de Trabajadores de la Educación era cómodamente mayoritaria con 5392 afiliados. Por lo contrario, la Federación Provincial del Magisterio que en la década de 1940 superaba los 6000 asociados al presentarse en 1973 para intervenir en Huerta Grande en el Congreso Constitutivo de CTERA, lo hizo representando a 2855.

Cronológicamente nos acercamos al período nefasto iniciado con el Golpe de Estado de 1976, que mantuvo a las fuerzas armadas ejerciendo despóticamente el poder hasta 1983.

Un pendón afrentoso cuelga sobre un conjunto de docentes santafesinos, que trabajando "con el dictador" en verdad lo hicieron “para el dictador".

La dictadura militar no tuvo dificultades, en el Ministerio de Educación, para cubrir los cargos técnicos de conducción; no necesitó improvisar candidatos ni traerlos de otro lugar. Encontró a su disposición suficiente cantidad de funcionarios de carrera, que instaló en jefaturas por fuera de escalafones, elegidos y designados por decisión política. Inspectores generales, directores provinciales, jefes departamentales, asesores, con estas denominaciones o las de interventores, salieron del plantel vigente.

Tan dispuestos estuvieron que no repararon en que se producían, simultáneamente, numerosas cesantías, que existían docentes encarcelados, así como otros tuvieron que recurrir a la soledad del exilio y que, dolorosamente lo recordamos, los hubo "desaparecidos", término éste que oculta al de "asesinados".

Sus nombres permanecerán insertos en las páginas negras de la historia de aquella época.

 

  • La Asociación del Magisterio Católico. 1934

"La Asociación del Magisterio Católico de Santa Fe fue fundada el 14 de junio de 1934, a impulso de la Asociación de Maestras Católicas de la Capital Federal, y gracias a la intensa actividad del padre Alfonso Durán de gran prestigio por su condición de profesor y escritor, así como por la asistencia a sectores carecientes.

"Los primeros años de coexistencia con la Asociación del Magisterio de Santa Fe, fueron de enfrentamientos. Se trató de dos proyectos distintos. Mientras esta institución sostenía el carácter científico y laicista de la educación, el autofinanciamiento de la enseñanza privada, así como el monopolio estatal en la certificación de estudios y expendio de títulos, la Asociación del Magisterio Católico reclamaba una escuela pública confesional con dictado de la religión formando parte de los planes de estudios, sostenimiento económico gubernamental de los establecimientos particulares y la capacidad jurídica de éstos para extender certificados y títulos que fueran genéricamente reconocidos." (Alonso. La docencia militante)

La Asociación del Magisterio Católico agrupaba docentes estatales provinciales, con iguales intereses profesionales e idénticas necesidades gremiales que los que pertenecían a la Federación Provincial.

Manteniendo cada una sus principios ideológicos educacionales, resultó factible una acción mancomunada, la que se concretó creando un órgano permanente Comisión Pro -Mejoras Económicas del Magisterio- para emprender campañas en procura de mejoramiento salarial.

En la década de 1970 un importante grupo (Ios afiliados a la Asociación del Magisterio Católico participó de la creación y actividades del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Santa Fe SINTES. Cuando se produjo el derrumbe de éste, aquélla se vio precisada a abandonar el gremialismo, circunscribiéndose a prestar servicios sociales.

El Magisterio Católico contó entre sus dirigentes a Carmen Pardo de Guisasola, Atilio Olinto Mauri, Elia Giménez Funes, Ada Pérez Arguello, María Elena Neme, Eduardo F. Mañeleur, Raúl Gentilli, Jorgelina de Pérez dcl Viso, Juan Cruz Salom y Hugo J. Monti. Fueron asesores eclesiásticos Alfonso Durán, Samuel Santa Cruz y José María Sena.

 

  • El Sindicato de Maestros. 1950

Con el ostensible propósito de apoyar el accionar del gobierno, a despecho de que éste no respetase los intereses profesionales del magisterio, al tiempo que imponía arbitrarios objetivos y contenidos educacionales, se constituyó en 1950 el Sindicato de Maestros de Santa Fe.

Sus dirigentes, mayoritariamente, provenían de la segunda línea de militancia de la Asociación del Magisterio de Santa Fe. Desde algún sector se les imputaron ansias de ventajas personales. Uno de sus más comentados pronunciamientos fue el apoyo a la suspensión de la vigencia de las nomas de estabilidad.

Entre los componentes de la Comisión Directiva se hallaron Toribio Rojas, Emilio Neme, Miguel Rioja, Ángel Bonaiutto, Irma Genolet, José Luis Lupis y Carlos María Soto Paiva.

No logró la adhesión del personal escolar y, seis años después de su creación, desapareció.

 

  • Otras entidades

1 - Asociación de Maestros de Escuelas Especiales. 1940 Reunía a docentes de escuelas técnicas de nivel medio.

Fue fundada en la década de 1940, pero en la siguiente ya había puesto término a su actividad.

Fueron dirigentes de la misma Pedro Caminos, Hiram García e Inocencio Lupo.

2 - Asociación de Maestros de Talleres de Trabajos Manuales, luego llamada Asociación de Maestros de Educación Manual. 1947.

Por iniciativa de Miguel Ricardo Corti se creó en 1947, manteniéndose activa hasta 1971. Su principal animador fue J. Pedro Ballardini.            

Alianzas entre entidades. 19462 1956 y 1972

1 - Comisión Inter-gremial del Magisterio Pro Mejoras Económicas. 1946

Integrada por la Federación Provincial del Magisterio, la Asociación del Magisterio Católico, la Asociación de Maestros de Escuelas Especiales, la Asociación de Maestros de Trabajos Manuales y el Sindicato de Porteros.

Realizó reclamos ante las autoridades provinciales, el Ministerio Nacional de Hacienda y la señora Eva Perón, a éstos últimos procurando se cumpliera la Ley 2737 de subvenciones para la educación. En su accionar tuvo éxitos importantes.

La alianza duró tres años, demostrando que la acción unitaria era posible y efectiva. La presidencia se ejercía rotativamente, siendo los primeros en desempeñarla Haydée Guy de Vigo, Carmen Pardo de Guisasola, Hiram García y J. Pedro Ballardini.

2 - Comisión Pro Mejoras Económicas del Magisterio. 1956

Fue constituida por la Federación Provincial del Magisterio, la Asociación del Magisterio Católico, la Asociación de Maestros de Enseñanza Manual y representante de los sectores Actividades Prácticas, Música, docentes de Nivel Medio y no agremiados.

Se caracterizó por su combatividad. Piloteó la huelga de marzo/abril de 1957 y contó con la adhesión total de las bases; organizó filiales en los departamentos. Puso término a su existencia en 1972, después de 16 años de brega ininterrumpida.

Llevó a cabo un Congreso Nacional Pro Mejoras con asistencia de gremialistas porteños, bonaerenses, entrerrianos, correntinos, misioneros, chaqueños Y santiagueños; sus resoluciones tuvieron eco en el gobierno que concedió la mejora reclamada.

Su desempeño fue ejemplar; cuando precisó superar la actitud represora, ente la cual opuso la serenidad necesaria, sin dejarse arrastrar por las provocaciones, la prontitud con que asumió nuevas posiciones en situaciones cambiantes y al vínculo constante con las bases, las organizaciones de padres e instituciones populares.

La presidencia se ejerció rotativamente siendo los titulares iniciales Jorgelina de Pérez del Viso, Rosa Fischer, Ángel Fradegrada y J. Pedro Ballardini.

3 - Frente Gremial Docente. 1972

Durante breve tiempo, a partir de 1972, el Sindicato de Trabajadores de la Educación SINTES y la Asociación del Magisterio coordinaron acciones cuando se presentaban cuestiones de interés común. No se trató de un organismo permanente, sino de encuentros oportunos.

FUSTE Federación Única de Sindicatos de Trabajadores de la Educación. 1972

FUSTE nació, como superestructura, por adhesión de las organizaciones de base, departamentales y/o regionales, SINTES, SINTER, SINTEN, Sindicato de Trabajadores de la Educación de Santa Fe, de Rosario y del Norte, respectivamente, entre otras, en 1972.

La experiencia de varios paros breves y de la prolongada huelga de 1971, crearon en elevado número de maestros, principalmente jóvenes, el convencimiento de que la acción de las entidades existentes no era suficientemente eficaz al momento de asumir la defensa de los intereses confiados por las bases; que en ellas predominaba un quietismo conservador. Principalmente animaban el deseo de reemplazar las diversas entidades organizadas por áreas o niveles educativos, por una y única con participación de todos los docentes con prescindencia de situación de revista, jurisdicción administrativa o zona.

Conceptuaban que la alianza que constituía Pro Mejoras Económicas no bastaba pues se reducía sólo al tema salarial; que, además, no se aseguraban los criterios expresados por las bases, ya que los pronunciamientos de las asambleas permanecían supeditados a la ratificación de la dirigencia de las entidades que componían Pro Mejoras.

Los promotores de FUSTE señalaban, asimismo, que las entidades tradicionales no renovaban los cuadros de conducción. Aunque hoy quienes fueron protagonistas no lo confirman, probablemente haya constituido una motivación más el pensamiento liberal de las viejas instituciones, ideología ya muy cuestionada. También significaban un criterio nuevo de sindicalización y de participación del docente en la escuela. el gobierno educacional y con el resto de los trabajadores.

El núcleo principal de la organización provenía de ASDAEME, el nucleamiento del personal de enseñanza media y superior. Participó, igualmente, un grupo importante de la Asociación del Magisterio Católico, así como de la Asociación de Enseñanza Particular AEP y de la Asociación de Maestros de Educación Manual, y, finalmente, afiliados y no adheridos a otras entidades.

La iniciativa de conformar FUSTE partió, casi simultáneamente, de Santa Fe y de Rosario. Luego se constituyeron en los restantes departamentos.

Realizando un esfuerzo investigativo, pueden mencionarse como dirigentes fundamentales —reconociendo que la nómina es incompleta-, en Santa Fe a Cristina Boidi, Haidée Varela, Carmen Castelao, Leda Vallé, Gladys Marteleur, Silvia

Mercedes González, Vilma Bonetto, Laura de la Torre, Lidia Giavedoni, Ana Berraute, Libertad Amatti y Cristina Giúdice; además, Carlos de la Torres (Rosario), Pedro Sellarés (Reconquista), Negra Ibarra (Rafaela), Edith Gamba (San Cristóbal), Susana Arrizábal (Villa Constitución), Marta Steiner (Cañada de Gómez) y Alberto Tourn (Esperanza).

FUSTE ofrece el caso sorprendente de que, constituida en 1972, al año siguiente ya contaba con casi 5.400 asociados, llegando a los 13.000 antes del cuarto aniversario de vida.

Un análisis de las razones abarcaría las vigentes en el plano general de la Nación, que vivía instancias muy especiales de carácter político. Se comparta o rechace la interpretación de la mayoría juvenil, ésta se encontraba esperanzada de lograr una sociedad más justa; creía vivir un momento histórico de participación ciudadana.

En este artículo ya se mencionó el cambio que favoreció la prosecución de estudios, entre ellos los de formación docente, por hijos de hogares de trabajadores. En la vida sindical no es lo mismo un maestro de extracción burguesa, acostumbrado a una vida cómoda y relativamente fácil, que el proveniente de la clase obrera, que vivió los avatares de los bajos salarios, de perversas condiciones de labor y de luchas arriesgadas-

En la provincia de Santa Fe el cambio se implementó, incluso, mediante hechos propios. La creación de institutos superiores en ciudades del interior, permitió la concurrencia de jóvenes sin necesidad de traslados costosos; así como la instalación de comedores estudiantiles y residencias, el otorgamiento de becas, etc.

FUSTE intentó ser, según sus protagonistas, un agente de cambio. Algunos de aquéllos reconocen que la Juventud Peronista colaboró en la organización del sindicato, porque vio las implicancias políticas.

Las entidades existentes, Asociación del Magisterio y Federación Provincial del Magisterio, por discrepancias políticas, culturales y gremiales, rechazaron la creación de FUSTE.

Entre las gestiones realizadas por la novel institución, los ex dirigentes consultados citan el apoyo a todos los niveles docentes, reforma de la legislación previsional, mejoras al régimen de licencias, incrementación dc salarios, convocatorias a concursos y, en conjunto con la Asociación del Magisterio, varias reivindicaciones y proyectos para elevar a Ctera

Los aspectos vinculados a la vida política de FUSTE han sido objeto de comentarios favorables, unos, y de franca repulsa, otros. Al comienzo habrían tenido lugar intentos de apoyo recíproco con la Juventud Peronista y la Juventud Trabajadora Peronista, agrupación del área. Cabe reconocer que miembros de Tendencia Revolucionaria peronista actuaron en la entidad gremial. Asimismo, se manifestaba internamente la Agrupación Peronista encabezada por Vilma Bonetto, Luisa Masetti y Libertad Amatti.

Los grupos mencionados precedentemente estaban sujetos a la disciplina partidaria y a la verticalidad impuesta por la jerarquía política. El Movimiento Popular Montonero instruía sobre su desempeño a los adherentes, lo que tanto podía fortalecer el trabajo sindical, como deteriorarlo, lo que tuvo especial envergadura cuando dispuso el retiro de las entidades de superficie y el pase a la clandestinidad, provocando la ausencia de buena parte de la comisión directiva.

Un observador imparcial sin duda concluirá que el respaldo recíproco entre entidad gremial y órganos políticos, obligaba a un trato directo que sin duda debió haber tenido lugar.

Los militantes del Partido Comunista permanecieron en la Asociación del Magisterio, a diferencia de los del Partido Comunista Revolucionario que ingresaron en FUSTE.

Esta organización fue blanco de los atentados de la Triple A (Asociación Anticomunista Argentina), grupo parapolicial que, al amparo del sector reaccionario del gobierno, se mantuvo impune. Producido el golpe militar de marzo de 1976 e instalada la dictadura, FUSTE fue acosada decretándose la cesantía de gran cantidad de dirigentes y de simples afiliados, muchos de ellos detenidos durante largo tiempo sin proceso, otros desaparecidos temporarios o jamás encontrados, torturados y asesinados por fuerzas de represión.

Los dirigentes de FUSTE quisieron mantener la actividad cambiando la dinámica de trabajo, llegando a efectuar dos congresos en la clandestinidad Intentos por rehabilitarla, en 1978 y 1982, no tuvieron éxito.

FUSTE y sus sindicatos de base fueron desmembrados por la dictadura militar, pagando sus militantes el más alto costo a la vocación gremialista. No tuvo el apoyo de otras instituciones que, empero, recibieron en sus filas a ex afiliados de aquélla.

Corresponde agregar que FUSTE tuvo participación importante en el Congreso de Huerta Grande que, en 1973, creó la Ctera Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina; y que, a comienzo de 1976, para satisfacer exigencias de la Ley de Personería Gremial, cambió su denominación por la de SUTE Sindicato Único de Trabajadores de la Educación.

Advertencia: A diferencia de las restantes entidades que figuran en este informe, el texto referido a FUSTE no pudo confeccionarse en base a documentación escrita, puesto que razones de seguridad obligaron a destruirla. Fue preciso apelar al testimonio de varios de sus dirigentes y militantes, cuyo contenido fue cruzado aceptándose lo coincidente.

 

  • AMSAFE la nueva Asociación del Magisterio de Santa Fe. 1983

Como en las restantes áreas de la comunidad y en todo cl país, la dictadura militar de 1976/83 arremetió con el gremialismo docente de Santa Fe, con tal saña que, a su término, se pudo verificar la desaparición de algunas entidades y el abandono de actividades sindicales por otras, reducidas a la prestación de servicios sociales

La Asociación del Magisterio de Santa Fe logró subsistir y se esforzó por recomponer el gremialismo de los docentes, a pesar dc tratarse de un organismo con jurisdicción en el Departamento La Capital, se desplazó ocupando el espacio dejado vacante por la Federación. Extendió su quehacer al área provincial, reclutando afinados en todo su territorio. Halló en las masas de maestros marcado interés por la sindicalización.

La Asociación orientó la reorganización a cumplir con las exigencias de la Ley N° 22.105 y el Decreto N° 640/80, tarea que llevó a cabo en 1983 y que le permitió obtener la personería gremial. Convocadas que fueron las elecciones para designar autoridades, el 2 de septiembre de 1984 se constituyó la comisión directiva, tomando posesión los miembros proclamados por la junta electoral actuante.

César Oxley fue titular de la secretaría general; Alicia A. de Borgdanick y Emma Doldán, secretarias generales adjuntas P y 2, respectivamente. Fueron integrantes, además, Graciela Paccot, Rodolfo Sánchez, Noelia M. de Chiementín, Mirta Renzulli, Mabel Sgolachia, Edgardo E. Longo, Marta A. Steiner, Viviana Moretto, Ana María Selioli, Libertad A. Lostumbo, César Urquiza y Magdalena Gurdulich, titulares. Silvia R. de Neira, Graciela Bénetto, Alicia Acuña. Graciela Obaid, María E. Pensiero, Armando Cistari, Martha Kahl de Zerbini, Nora M. Lijtmaer, Leonel A. COIti, Lilian M. Balbi, Zulma Aleck Risso y Beatriz Miloren, suplentes.

Así constituida la entidad, se consideró nueva versión de la Asociación del Magisterio de Santa Fe, cuyo nombre mantuvo y reconoció como fecha de fundación el 24 de junio de 1928.

A juicio del autor de este artículo, en realidad se trata de dos entidades diferentes. A la reciente no puede considerársela, simplemente, como la anterior institución sometida a reformas, porque éstas son de tal importancia y cantidad, que modificaron totalmente la estructura y el accionar. Una sólo mantuvo relaciones institucionales con entidades de maestros, la otra es abierta a organismos populares y está adherida a una central obrera; En tanto que la primera integraba sus cuerpos directivos con afiliados tradicionales de la misma, la nueva cuenta con la participación de ex militantes de otras asociaciones y sindicatos; las posiciones ideológicas no son iguales; tampoco el proceder reivindicativo; la apelación a las bases muestra que son distintas; también es disímil la funcionalidad de las comisiones directivas. La comunidad educativa las aprecia como dispares. En todo caso, sería el ejemplo dialéctico de acumulación cuantitativa que deriva en una nueva realidad cualitativa.

Delegados Gremiales
AMSAFE - Asociación del Magisterio de Santa Fe